Aquella templada noche, mientras contemplaba una creciente luna de Agosto, Narsimha, tomó la decisión. Romper con todo aquello que le impedía llegar a lo sublime. Terminar con todo aquello que le imposibilitaba alcanzar el Nirvana. Quería sentir el elixir de la vida. Anhelaba concebir el éxtasis espiritual. Pasó la madrugada en vela, admirando como el cielo iba metamorfoseando su ornamenta. Cuando el horizonte empezaba a clarear, Narsimha, partió, dejando atrás la evidente seguridad que lo rodeaba.
Su conservadora familia no entendía aquella inesperada e insólita determinación. Solamente Ashwini, su hermana menor, sabía y comprendía los motivos de aquella sincera e irrevocable decisión. El, conociendo el dolor que a su dulce y confidente hermana le producía, la tomó del rostro, y muy suavemente le besó sus almendrados ojos. Ella, igualmente sabiendo la felicidad que a su hermano le generaba, al verlo partir, no pudo evitar que sus ojos se le inundaran de lágrimas. Bajo un sol resplandeciente, a un paso pausado, Narsimha, se alejó.
Transitando el largo camino recordaba fragmentos de aquellos libros que había leído en su cercana adolescencia. Se sentía como Siddhartha en su permanente búsqueda hacia lo elevado, hacia lo trascendental. El simple hecho de que el viento roce su rostro le hinchaba el pecho de felicidad. Respiraba, lenta y profundamente. Sentía como la sangre se escurría en sus venas. Se sentía Vivo.
El camino no siempre fue fácil. Áspero algunas veces, pero muchas otras tan hermoso. Peregrinó años de su vida para llegar a la Ciudad Sagrada. Atravesando inhóspitas y desconocidas tierras. Sus curtidos pies avanzaban ya sin importar el terreno que transitaban. Sus harapos, de un naranja subyugante y cautivador, acompañaban su parsimonioso y decidido andar.
Tenía frente a sus ojos al enigmático y misterioso templo de Bayon. El templo de las mil y una caras. Observaba esos rostros tallados en piedra. Lograba escuchar el estrepitoso ruido de los fervorosos martillazos que, con tanta devoción, fueron gravando aquellas penetrantes miradas. Miradas de felicidad, por haber sido testigos de aquellos años de mágico esplendor. Miradas de tristeza, añorando aquellos tiempos dorados. Miradas de curiosidad, persiguiendo el intrépido paso de los visitantes.
Las ruinas de Ta Prohm, una fusión magnífica y hechicera entre templo y naturaleza. Romántica. Profunda. Dicen, algunos libros, que hay un ciclo poético que envuelve estas venerables ruinas, en donde el hombre conquista a la naturaleza para construir y la naturaleza vuelve a conquistar al hombre para destruir. Narsimha, sentado en su profunda soledad, pensaba con una sonrisa: – La naturaleza conquista al hombre para volver a construir lo que alguna vez fue suyo.
Los templos de Angkor son la perfecta fusión entre la ambición creativa y devoción espiritual. Templos concebidos por una Inspiración divina.



la naturaleza es constante evolucion, y es un reflejo de nuestro espiritu… y Narsimha es un ejemplo de ello…
Gracias por compartirlo, que siga su viaje enriqueciendo sus corazones… con mucho cariño… Meli
Pd. quéeee fotos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Me estoy volviendo adicto a sus vivencias y anécdotas.
¡Qué profundidad espiritual se encuentra en sus palabras!
Pantera, en cualquier momento mando todo a la mierda y me tenés allá…!
¡Abrazo del alma!
Gavilán
Miles de kilómetros de distancia y estamos tan cerca…
…La magia de la amistad…
Sigan disfrutando a pleno.
Los Kiero mucho. KNA.-
Che.. Esos templos estan todos rotos!.. No los pueden arreglar?…
Que bueno amigoooos… Angkor Wat!!…
Aguante Nirvana y Kurt Cobain.
Un abrazo amigos!
q siga el viaje…
Ante la áspera realidad que quieren venderles, en detrimento de su salud física y espiritual, ciertos sistemas depredadores y sedientos de lucro, es gratificante y desintoxicante encontrarse con Música Sin Fronteras y sus historias pobladas de tanta pureza.
Que esta llama platónica que arde en sus corazones, sea la que ilumine y guie la búsqueda de sus destinos.
Muchas gracias por el regalo de este espacio tan bello y apacible.
Quiero que a traves de este comentario quede asentada mi admiracion y un tanto de envidia por lo que estan haciendo, como dice el poeta, el camino se hace al andar.
Luisito no podras creer, pero a traves de muchos años mi nombre fue Lechu…
Un abrazo a ambos
Luis
Verdaderamente Inspiración Divina
Esta historia no se puede imaginar si no se está asistido por alguna divinidad.
Magnífica. Sublime
Una vez más muchas gracias por tanta entrega.
Líndísimo poder viajar a través de unos ojos y unas almas jóvenes que aún pueden ver más allá de una realidad que no siempre es tan bella.
Les deseo que en esa búsqueda de su lugar en el mundo, después de haber recorrido esos increibles lugares y conocido tanta gente interesante, se encuentren ustedes mismos; sabiendo que ese camino,” no siempre fácil, áspero a veces y otras tan hermoso”, es el que vivimos todos dentro nuestro en nuestra búsqueda de la felicidad.
Muchos cariños
Marili
Mientras leía este inspirador relato y me dejaba llevar por tan intensas palabras, unos mantras sonaban aquí… el aceite había ya inundado este cielo estrellado de un aroma penetrante …Me fui, me perdí… o me encontré…escribí… El cd dejo ahora de sonar. La vela se apago, pero el aroma continua aún impregnando la habitación. Vida. Gracias. Muy, muy hermoso leerlos…vivirlos!
Abrazo