En las afueras del desolado y polvoriento pueblo de Anlong Veng, recostados sobre la ruta, esperábamos serenamente que algún vehículo nos levantase. Callejeros transeúntes, que se encontraban aburridos en su rutinaria mañana, al vernos solitarios en aquella carretera, se acercaban indagando a que se debía nuestra atípica presencia. Se arrimaron algunos autos, pero debido a la cantidad exorbitante de dinero que demandaban a cambio, continuaban su rumbo sin nosotros.
Entre toda aquella multitud que se fue aglomerando a nuestro alrededor, se asomó “Lucky”, como él se hacía llamar, con su simpático inglés. Habíamos conocido a dicho personaje la noche anterior en las desiertas y oscuras calles de Anlong Veng, en nuestra infructuosa búsqueda de algo sustancioso para nutrir nuestros hambrientos estómagos. En aquel nuevo día, con su ayuda, logramos emprender el largo camino hacia uno de los templos más controvertidos de la dinastía Khmer. Templo que al estar incrustado en la cima de la montaña en la frontera entre Cambodia y Tailandia, ambos países se disputan su posesión.
Inesperadamente, Lucky se sumó a nuestro agitado viaje. Soltaba palabras en todo momento. Pero eran palabras vacías, palabras que no decían nada. A medida que la camioneta avanzaba, él empezaba poco a poco a lidiar los límites entre copado e infumable. Lamentablemente el peso de alcohol en sangre lo inclinó hacia el lado menos deseable. Parecía no entender lo que significaba estar callado. Disfrutar del silencio. Disfrutar del viento. Decidimos ignorarlo repentina y bruscamente. Al notar nuestro leve rechazo paulatinamente, aquella máquina de arrojar palabras, se fue apaciguando. Finalmente, pudimos dejar fluir nuestra imaginación.
Sentado a mi lado estaba Luis, con una fresca sonrisa, sin poder ocultar su felicidad. Sus traviesos pelos jugueteaban con el rabioso viento que se colaba en la camioneta. Ese viento nos impregnaba el rostro de felicidad. Me sentía libre en cuerpo y alma. Dejaba perder mi mirada en el contrastante verde profundo de la vegetación y el intenso anaranjado de la ruta.
Emprendimos la caminata hacia la cumbre. La subida era escarpada. El ambiente se hallaba impregnado de un agobiante calor. En aquel arduo camino, como si Buda se hubiese apiadado de estos dos insistentes peregrinos, una camioneta decidió llevarnos hasta las inmediaciones del templo. Bastó, simplemente, una sonrisa.
Un lugar en donde el sol se despierta en Cambodia para dormirse en Tailandia. Un territorio en donde la energía pareciese estar disimulada entre aquel innecesario y triste litigio. Un templo en donde los inofensivos y pacíficos budas pareciesen haber sido reemplazados por armados y belicosos soldados.
Contemplamos aquel horizonte infinito, que ese majestuoso templo nos regalaba, mientras unas traviesas gotas acariciaban nuestros agotados cuerpos. Prasat Preah Vihear, una aventura hacia los límites entre lo divino y lo terrenal.

pude imaginar todo lo escrito.. fueron dos minutos de relax en el laburo.. gracias!! jeje
sigan disfrutando!
besos luisito!! y tmb saludos a Lechu, por mas q no me conozca, siento como q yo si por las fotos, videos y demas.. asiq mis saludos van para los dos..
buenas vibras y lo mejor!
Luis… qué traviesos pelos!! jejejeje
Muy buena anecdota! venía bien místico el relato y de pronto me encuentro con un “copado e infumable” ajajaja veo q no le encontraste una palabra más “elevada” para describir al sujeto.
Espero las fotos del templo!
Abrazoo
Buenos Muchachos!!!!!!! y por qué?:
Porque es lindo leerlos y seguir notando que siguen siendo aventureros que se instruyen con la vida y profundos al mismo tiempo.
Esta alquimia es la que provoca en el lector las ganas de encontrarlos cada día, aportándonos un forma distinta e imperdible de felicidad. Apuntes generosos de detalles agradables, modestos, poéticos y de buen gusto.
Nos agrada esta forma.
Les deseamos que los ángeles les sigan guiando en la manera de andar por el mundo.
Los MaPas
=)….!!!
comparto en totalidad el comentario de los MaPas…
Un beso!
Cada día mejoran las imágines y los textos….realmente incríble!!!!!.millones de besos y espero más noticias,fotos y textos encantadores…por dónde estarán ahora????
Una montaña…Una cumbre… Lo terrenal y lo divino… Viene a mi mente algo que leí en algún libro de montañas: ” Si eres capaz de seguir avanzando hacia tu objetivo, estarás cada vez más cerca de conocerte a ti mismo… al camino que te lleva por el filo del abismo a lo más profundo de ti”
Con un pie en la expedición, y mi cabeza y mi alma ya en la altura de aquel ansiado y místico Volcán, me lleno de estas hermosas anécdotas y fotos y me las llevo conmigo. A la vuelta, a cambio, les regalaré días de aventura, de montañas, hielo y cumbres en la Puna Salteña. Beso gigante!
Que grande el flaco escabio insoportable!!!…
Bueno, un abrazo amigos, es muy bueno leer sus historias y mantenerme al tanto de lo que les va pasando (muy por arriba pero al tanto al fin!)…