El aire fresco, que se colaba por las ventanillas del viejo y destartalado autobús, acariciaba nuestros soñadores rostros. Hacía varios días que nos habíamos adentrado en las frondosas tierras tailandesas. La tierra prometida. La tierra de la libertad. Libertad en todos los sentidos. Libertad en cuerpo y alma. Siendo el cuerpo quien abre los caminos del mundo. Siendo el alma quien se eleva hacia los confines más alejados del espacio.
Para muchos, Pai puede ser un lugar más del viaje, un punto más del recorrido turístico, en donde sus adormecidos cuerpos pasan a través de él como si aquel diminuto y encantador poblado escondido entre las siluetas de las montañas no existiese, cual enajenado tren ignora una abandonada y desolada estación en medio de su camino.
Pai fue para nosotros un amor a primera vista. Luis sentado en la calle contemplaba sonriente el ir y venir de los transeúntes. Yo en la esquina opuesta, apoyado sobre mi mochila disfrutaba de la tranquilidad que invadía las calles de Pai. Bastó, solo una mirada y una sonrisa, para darnos cuenta que estábamos enamorados.
Pai nos mostraba, como tantos otros lugares, que los sueños pueden hacerse realidad si realmente se desean con el corazón. Nos mostraba como la música nos volvía a abrir las puertas de las almas en perfecta unión y armonía. Nuestras almas rasgueando y cantando. Sus almas bailando y disfrutando. Porque nuestra música puede vibrar, sí, pero nada hubiese sido sin esas hermosas almas danzantes.
Pai un lugar detrás del arcoíris. Un lugar que nos enseño que no hay nada más importante y hermoso en esta vida que luchar por los sueños. Que no hay satisfacción más grande que jugarse por lo que nuestro corazón nos dictamina.
Allá, a lo lejos, se eleva hacia el cielo, un globo de fuego, llevando consigo los deseos más profundos de aquellos que pisaron y amaron Pai. Deseos que se elevan hacia el cielo infinito de la vida.

Qué bueno volver a leer sus anécdotas. Ésta en particular creo que es una de las más emotivas y sentidas de todo el viaje. Se percibe de inmediato que este lugar no fue uno más para uds, y que seguramente se han prometido a sí mismos el volver a pisar esas tierras algún día. De más está decir que me encantaría poder formar parte de ese grupo reincidente
Un abrazo y ahora leo la otra entrada al blog.
Fue una alegría inmensa ver el mundo a través de sus miradas y cómo aprendian a enfrentarlo.
Mucha dicha regalaban a nuestros corazones relatando todo lo que estaban viviendo y calma por cómo lo llevaban a cabo.
Es verdad, no estaría nada mal escuchar otra canción de Música Sin Fronteras. Esta música abre el corazón de quién la escucha.
Muchachos Ustedes son entrañables, por eso nos quedamos con las ganas de seguir escuchando ¨su¨ música……♪♪♪♪♪♪♪♪♪
Hermanillos!!!!
Que lindo fue haber acompañado el viaje de sus sueños a traves de vuestras anecdotas y fotos! Fotos que realmente transmitian todo lo que iban viviendo, sintiendo, disfrutando!!
Los espero por aca, siempre con la cerve fria para brindar x tantos sueños cumplidos y por los que van a venir!!!!
A km de distancia, pero a la vez sintiendolos tan cerca…abrazo del alma!!!
Andy
No Le, no hay nada más hermoso e importante que ir detrás de nuestros sueños.- Era un sueño… esta cumplido!!! Hace apenas cuatro días pise con esfuerzo, felicidad, pasión y mucha libertad, la cumbre de mi vida. Subí, levanté mis brazos, me sentí fuerte… volaba… tan plena… Había sido duro, pero había valido la pena…porque era un sueño que no estaba perdido… La emoción fue y es inmensa… Aún no percibo el limite entre la realidad y aquel sueño… El filo del abismo que me llevo hacia lo más profundo de mi. Aun es muy pronto para entender que por fin eso que anhelaba desde hacía muchos años ha dejado de ser tan solo un anhelo. Fui por él… Era posible porque era mi sueño! El viento acarició fuerte mi rostro…El cielo me abrazo… Lloré, lloré de emoción…Lloré de amor… lloré pasión… Lloré y me sentí aún mucho más viva… Sonreía…Y sabes de que se trata Le porque tan bien como yo conoces el secreto de las montañas: Hice cumbre en el Aconcagua!